Estaba loca, joder, estaba loca. Tenía en su cabeza una locura preciosa. ¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella? (Elvira Sastre)

Jun 7, 2020

Duelo.



Siempre pensé que era una persona feliz y alegre, riendo, apoyando a los otros, olvidando, haciendo locuras. 
Locura infinita.
Conforme crecí tuve amigos que me hicieron ver que soy la persona más pesimista que habían conocido, que me ahogaba en mis propios vasos de agua y me encerraba en mi miseria.
Escuchar eso dolía. Era más fácil decir “quizás tienes razón”, terminar la charla profunda con un chiste que eliminara la tensión y seguir riendo, olvidando, haciendo locuras.
Entonces crecí más. La charla profunda resuena en mi cabeza y ahora sólo me queda contestarme a mí misma “tienen razón”. Y ahora sí me la creo. Y estoy enojada todo el tiempo. Me siento estancada, sin futuro, sin oportunidades, sin capacidad de lograr nada en este mundo que cada vez se va más a la mierda.

No es tu culpa, amor mío. No es culpa de nadie "es sólo que no sé dónde termina el mar que llevo dentro y a veces me ahogo"1
Siempre he sido así y apenas empecé a darme cuenta…






1.-Elvira Sastre

Sep 26, 2017

Te echo tantísimo de menos.

No creí que volver a casa y salir a ver las estrellas (intentando huir un poco de todo) terminaría por recordarme a ti, a aquella vez que las miramos juntos y te emocionaste porque nunca habías visto tantas en toda tu vida.
Recuerdo que te mostré un par de constelaciones y te dije que era mi parte favorita de volver a casa: los cielos estrellados que no se perciben en la ciudad. No dijiste nada, pero estoy segura que sonreíste, y después murmuraste que entendías perfectamente porqué lo decía.
Te sugerí entrar a casa y me pediste que te dejara disfrutarlo un poco más. Así que te dejé solo. No le di importancia. Y es que sabías tantas cosas de mí que confesarte algo como eso no me pareció relevante. 


Quién lo diría, lo que creía como pequeñeces son ahora las cosas que más recuerdo y que echo tantísimo de menos.

Aug 10, 2017

Un puente no se sostiene de un solo lado.

Cuando me fui de casa hace un par de meses para cumplir con mis residencias de la universidad, todo pintaba bonito. Él se despidió de mí cómo jamás lo hubiese esperado. Me prometió escribirme por las noches, llamarme, mandarme correos. Me prometió ser amigos como tiempo atrás lo habíamos sido. Yo estaba lejos, a 580 km de distancia para ser exacta, pero saber que lo tenía a él para contarle cómo había estado mi día, todos los días, me hacía sentir en casa. Con su compañía. Los mensajes, las llamadas, nunca faltaron, tal y como lo prometió.
A él le habían roto el corazón, o algo parecido, no lo sé, nunca ha sido de los que hablan de esas cosas, pero gracias a que lo conozco como a la palma de mi mano, nunca tuve que preguntar, sólo me dediqué a estar ahí. A responder, a ser la amiga, siempre para él. Sentí que de verdad seríamos amigos hasta envejecer, como siempre quise desde el día que lo conocí.
Pero paso tiempo. Los mensajes dejaron de llegar. Mis mensajes incluso le dejaban de llegar, señal de que estaba ocupado haciendo sus cosas. Un día supe que de nuevo las cosas iban a cambiar. Y así fue. Dejó de hablarme. ¿Por qué? Lógico: arregló su vida amorosa y simplemente ya no me necesitaba. Ya no me quería para llenar su vacío. Puedo decir que incluso mi amistad le ocasionaba problemas. Le estorbaba. No me sorprendió, pero sí, todavía me dolió.
Tengo mucho de culpa por haberle permitido una vez más que me hable y me deje de hablar cuando se le antoje. Tengo mucho de culpa porque el problema no es que él se vaya, sino que yo siempre lo he recibido de vuelta.
No le odio. No le guardo rencor. En lo absoluto. Pero de verdad espero que aprenda que no puedes tratar a las personas de esta manera, por su bien, así como yo ya aprendí, después de tantas veces que me hizo lo mismo. No se puede sostener un puente de un solo lado, dice Cortázar, y todos estos años la única que sostenía, porque se negaba a soltar, era yo.
Pero por fin entendí. Y ya era hora.

Suerte con tu vida.

May 27, 2017

Yo te llevo dentro.

Hoy abordé de nuevo el camión que me llevó a ti durante tantos años. Pasé por tu casa y sonreí, porque sé que estabas ahí dentro, siendo tan tú.
Eso me puso, y estoy contenta, porque me di cuenta de que no te guardo ningún rencor a pesar de los últimos acontecimientos que me hicieron detestarte. Ya no. Sé que siempre estaré para ti (porque así es como soy yo), aunque ya no estés conmigo, ni hablemos, ni seamos los amigos que prometimos siempre ser. 
Yo te llevo acá dentro, muy, muy dentro de mí. 

Y te quiero, por siempre y para siempre.

Feb 22, 2017

Bandeja de salida.

Querido tú:

No voy a cansarme nunca de recordar el tiempo en que éramos amigos.
Me gustaría en cambio dejar de sentir este miedo. Sé que tienes una nueva vida, y sí, siento celos de cualquier persona con la que compartas tu tiempo ahora, porque antes yo era tu centro de atención, y hoy no tengo nada.
No sé si vas a leer mis cartas, pero igual siento la necesidad de escribirte. 
Nunca te extrañé tanto como cuando quise contarte algo y no estabas ahí para escucharme. Siento un gran vacío ahí donde la gente dice que tenemos el corazón, y duele mucho, y no consigo dormir con todas estas palabras en mi cabeza. Por eso vengo y escribo, y te las envío. No lo hago con algún fin. No lo hago para que sientas lástima, o para que vuelvas (sé que no volverás), es más algo que hago por mí. Es mi manera de desahogarme, aunque no sepa si vas a leerme, igual se aminora un poco la carga en mi pecho, y mira, justo ahora ya respiro mejor.
Así que, si de casualidad ya has leído mis antiguas cartas, te digo de una vez que voy a seguir escribiéndote de vez en cuando, cuando no pueda dormir, cuando me duela algo, cuando te extrañe, cuando quiera decirte algo pero al mismo tiempo sea mejor que no lo sepas... es un poco raro, ya sé, pero es la solución temporal que encontré. Realmente no importa si me lees o no, sólo necesito sentir que aún hay alguien por ahí que podría entenderme, como sólo tú lo hacías cuando estabas aquí. 
Discúlpame por no poder darle vuelta a la página, es sólo que recuerdo cuando decías que yo era la persona con quien más encajabas, y al final fue cierto, terminaste encajado (para siempre) en mí. Pero al parecer yo no en ti.

Buenas noches.

Sep 10, 2016

No puedo soltarte.

Me pregunto qué pensarás tú de todo esto. Me pregunto si sentirás las cosas lindas que me escribes, cuando de pronto me besas y ya no podemos parar.
A veces se me olvida que ya no somos. A veces te siento de nuevo conmigo que me descubro siendo inmensamente feliz, como si todo hubiese quedado en el pasado y nos estamos dando la oportunidad de intentarlo de nuevo. Pero no por mucho tiempo, en seguida me cae el veinte. Tú y yo ya no somos. Pero entonces ¿qué somos? ¿Qué estamos haciendo? ¿Somos “amigos” (así entre comillas) acaso? ¿Lo podemos definir así? ¿Para ti eso somos?
Tengo miedo. Miedo de lo que me estoy haciendo. Aún te amo. Y definitivamente no te estoy superando, ni mi amor ni mis ganas han disminuido ni una micra, y tengo la sospecha de que, aunque me niegue a admitirlo, en el fondo aún quiero que regreses. Y tengo una sospecha más grande  de que yo para ti ya soy un círculo cerrado, no hay retorno, sólo besos y abrazos y sexo cuando tienes ganas. Y qué mierda.

Tengo miedo de lo que me estoy haciendo… pero es que no puedo y no quiero soltarte.

May 29, 2016

Nada es como antes.

«Ya no son como antes, esas largas conversaciones hasta la madrugada, riendo al otro lado de la pantalla sin necesidad de verte, queriéndote sin sentirte, donde sólo estábamos nosotros, sin distracciones, sin resentimientos, no había malos recuerdos, todo un día completo de ti y más de ti antes de dormir.
Ya no son como antes, esos paseos alejados de todos, sin prisa, con calma, relajados, disfrutando del momento entre nosotros, no había silencios, no te aburrías de lo que decía y siempre teníamos algo que contarnos.
Ya no son como antes, esas despedidas y saludos, donde nos importaba mucho el pensar que no hablaríamos hasta vernos de nuevo, donde te preocupaba si me pasaba algo, cuando me besabas con intención de que me quedara y no de que me fuera. Cuando sonreías al verme llegar de lejos y no importaba quién estuviera, tenías tiempo para mí y me volvía tu centro de atención.
Definitivamente ya nada es como antes.»

Encontré entre mis notas el texto que un día escribiste tú. Ha pasado mucho tiempo desde entonces y por supuesto que ya nada es como antes, pero ¿sabes? Aquí dentro de mí todo sigue intacto. Sigo prefiriéndote sobre todas las cosas. Sigo queriendo contarte todo y pasar el día entero a tu lado. Y aún cuando ambos cambiamos, siempre encontré algo nuevo  en ti por lo cual enamorarme. Y aquí sigo. Te sigo amando.
Pero definitivamente nada es como antes, tus sentimientos no son recíprocos. Te aburrí. Se acabó. Te fuiste. Y no entiendo, ya nada es como antes, tú ya no eres el de antes, pero ¿por qué mi amor sí?

Feb 22, 2016

Quédate.

Conocí a un hombre y desde que estoy con él me siento segura. Completa.
Me toma de la mano al cruzar la calle. Me despierta con un mensaje de buenos días, cómo dormiste. Me pregunta a todas horas si ya comí, si ya hice mis tareas, si puede ayudarme en algo. Me mira con sus brillantes y dormilones ojos negros de una manera hipnotizante y me susurra un “¿por qué eres tan bonita?” y me besa a media sonrisa. Y a mí me aletea el colibrí en el pecho.
Me toma de la mano al cruzar la calle. Me dice que no llegue tarde a casa. Se preocupa por mis horas de comida. Me despierta con mensajes bonitos. Me cuida. Me busca. Me encuentra. Me mira de lejos con sus bonitos y dormilones ojos negros que no me canso de describir, y me sonríe, y aprieta los labios y me besa. Y me cuenta cómo estuvo su día. Y se interesa por el mío. Y hace chistes por todo. Y reímos mucho. Y justo ahí somos muy felices.
Conocí a un hombre y desde que estoy con él me siento segura. 
Y desde que se fue algo me falta, y duele, duele aquí donde la gente dice que tenemos el corazón.

Quiero que vuelva. Quiero que se quede (conmigo). 

Jan 13, 2016

Aunque tú no lo sepas.

Me siento a tu lado en el salón y cuando empieza la clase te miro por el rabillo del ojo.
Y escucho cómo susurras las respuestas a las preguntas del profesor, ese "sí" con sonrisa cuando aciertas, ese "rayos" cuando no.
Pones toda tu atención, escribes en tu libreta dictándote a ti mismo en voz baja para ordenar tus ideas, con esa letra pequeña que tanto conozco y que me contradices cada que te digo lo bonita que es.
Afirmas con la cabeza, levantas las cejas sorprendido y me volteas a ver feliz y dices "no sabía eso". Y yo te sonrío porque me encantas. Y tú me sonríes porque lo sabes, pero no nos decimos nada.
Y fijas tu vista al pizarrón de nuevo, y yo te sigo viendo durante el resto de la hora. Y de repente me encuentro pensando en la suerte que tuve de haberte conocido, y de repente ya no sé de qué hablan todos. Y echo un vistazo a tus notas tratando de adivinar, me da vergüenza preguntarte, no quiero que sepas que me he perdido.
Mantengo el curso de nuevo, pero te miro y se repite todo.
Al terminar la clase me cuentas que empezaste a divagar cuando el maestro hablaba sobre tal cosa, y te perdiste también. Y yo me río. Y me pregunto si acaso yo te generaré cierta distracción. Y me pregunto cómo irá a terminar esto, tú tan distraído, y yo tan no puedo concentrarme si te tengo cerca. Aunque tú no lo sepas.
Pero qué más da. Qué bonito despertarse cada mañana sabiendo que te voy a ver.

Qué bonito es el optimismo, joder.

Nov 30, 2015

Como si fuera posible soltarte.

No he contado las horas desde que te vi salir por aquella puerta, pero me han parecido eternas, y me causa un gran alivio ahora asomarme por la ventana y percibir la completa oscuridad. No sé cómo se supone que voy a lograrlo, pero por este día uno, al parecer he sobrevivido, después de todo, nadie muere de amor, ni por falta, ni por sobra… y mira que a mí mucho me sobra.
Sólo me queda esta noche entonces, cerrar los ojos y, cómo si fuera posible no pensarte, dormir.
  
Claro. 
Cómo si fuera posible ya no verte como si tú fueras quien pone las putas estrellas en el cielo. Cómo si fuera posible soltarte. 

Nov 22, 2015

Tú, mi parte favorita.

Quiero decirte que afuera llueve y que acá dentro yo he estado haciendo lo que me corresponde.
Llegué a un punto en el que dependí demasiado de ti, en el que no tenía una vida propia, y eso nos trajo problemas. Y trabajé en ello, me conseguí una vida sin ti. No de la forma ruin que suena, me hiciste entender que el hecho de que seamos una pareja no significa que tengamos que estar juntos todo el tiempo. No necesitamos ir de la mano para estar juntos.
Así que salí de la monotonía y soledad de mi casa a distraerme, a andar por ahí con algunos amigos, al cine, a caminar, a la playa, al béisbol; me he quedado hasta tarde platicando en el chat, he aprendido a tocar un par de canciones en el piano, he visto miles de películas y series en la televisión y en la computadora, he limpiado mi habitación, me he portado perfeccionista y ordenado las canciones de mi reproductor, he leído libros (la mayoría por el simple hecho de leer algo) ¿y sabes qué? Estaba equivocada. Pensaba que el mantenerme ocupada haría que pensase menos en ti y me alejaría de esa ardiente necesidad de estar contigo, escribirte o saber de ti, aún cuando ya aclaramos que no es necesario, que aunque no hablemos, pensamos el uno en el otro. Pero nada me llena. Ninguna actividad me da la felicidad que me da el pasar tiempo contigo. Mientras hacía las cosas que me gustan, reía con mis amigos y me divertía, te extrañaba. Y aún sin hacer nada de eso, estresada, estudiando para cinco exámenes, trabajando en el final del semestre, no hay momento del día en el que no pases por mi mente. Al leer un libro que sí me gusta, al tocar una canción… siempre estas presente. He hecho de todo, y nada se asemeja a estar contigo.
Quiero pensar que aún me falta mucho camino por recorrer, estoy aprendiendo, pero igual quiero decirte que ya estoy mejor, que no soy la chica posesiva que te quería sólo para mí. No quiero ser tu todo, cariño, sólo tu parte favorita.

Tú eres mi persona favorita, y te prefiero, y te elijo sobre todas las cosas. Y nunca me había sentido tan completa como me siento ahora.

Te amo.                                                                        
Te amo más de lo que jamás sabrás.

Sep 4, 2015

Te quiero.

Teníamos las narices a tan poca distancia que con un leve movimiento podíamos rozarlas. Pero lo más impresionante eran los ojos. Mis ojos en los de él. Sus pupilas negras con mi rostro dentro.
─Te quiero –me dijo.
Y me dio un beso.
Me rozó los labios y sonrió.
Y todo lo que sentí fueron cosquillas en la panza y un colibrí aleteando en mi pecho.
Así que le miré sonriente, acaricié su cabello, tomé sus mejillas con mis manos y junté sus labios con los míos fundiéndolos en un lento beso en el que juro que habría parado el tiempo si hubiera sabido cómo hacerlo.
Sé que nunca te cansas de decirme que me quieres, pero esta vez fue diferente. 

“Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura." ─Julio Cortázar.

Aug 21, 2015

Horas, 16 pensando en ti, 8 soñando contigo.

Este semestre odio mi horario. Demasiado distinto al tuyo. No coincidimos. Cuando salgo de una clase, tú ya estás dentro de otra. Es demasiado tiempo sin ti.
Me gustaba más la vida cuando yo era tu centro de atención. Cuando éramos unos meses más jóvenes y no teníamos tantas responsabilidades como ahora.
Me gustaba más la vida cuando mis días se basaban en soñarte 8 horas mientras dormía y pensar en ti las restantes 16, y aun así encontraba el balance tú-universidad. Las cosas han cambiado mucho.
Demasiados espacios vacíos de ti, y no estoy segura si sabes que yo prefiero llenarlos todos contigo antes que con cualquier otra cosa. No tanto porque tengamos que estar juntos todo el tiempo (aunque sinceramente no me molestaría), porque incluso tú, estando ausente un millón de horas, lo solucionas todo rodeándome con tus brazos. No tienes idea de cuántos de estos espacios vacíos puedes llenar con ellos. 
Ojalá seas consciente del súperpoder que tienes. Ojalá tengas al menos una idea aproximada de lo mucho que te quiero. Sí, “aproximada”, porque ni yo misma sé cuánto, porque un día te quiero tanto, y al siguiente descubro que te quiero más.
En fin, ¿ya te dije que odio mi horario?
¿Lo ves? No importa lo que esté diciendo, intervienes en mi mente y comienzo a divagar. Siempre, siempre termino hablándoles a todos de ti.

Aug 15, 2015

Eres lo más bonito que he hecho por mí.

Ella se enamoró de su forma de ser. Se enamoró de su sonrisa, de esos ojos dormilones, de sus chistes, su alegría, de su habilidad en los videojuegos, de su seguridad para relacionarse con las personas, de la ternura con la que hablaba de sus amigos, de su carisma con los adultos y niños y animales, se enamoró de todas y cada una de las cosas que conoció de él, de sus detalles, de aquél día que madrugó y espero a fuera de su casa para regalarle rosas. Se enamoró de sus mensajes inesperados, de esas conversaciones infinitas en la madrugada, de su boca perfecta cuando le sonríe, cuando aprieta los labios, cuando se enfada, cuando la busca, cuando la besa, de sus manos preciosas, de su mente que es un complejo laberinto, y de su corazón que es el más puro y bondadoso del mundo. Se enamoró de cómo le sonroja sus mejillas con solo mirarla, de cómo dibuja sus sonrisas a su antojo, y de cómo es capaz de hacerla llorar y reír a la vez. Se enamoró de cada segundo que pasaba a su lado, de la profundidad que se reflejaba en sus ojos cuando él la miraba, de cómo sujetaba su mano al cruzar la calle, de su instinto para protegerla contra todo y contra todos.
Incluso ella se enamoró aún de sus defectos, de su necedad, su inseguridad,  de cómo se enojaba cuando no le salían las cosas como quería, de su frialdad cuando alguien lo hería, de su costumbre de callarse todo, hacerse siempre el fuerte, el que no necesitaba ayuda, de esas manías que tenía cuando se aburría, de su indiferencia hacia los demás cuando no quería estar en algún sitio.
Ella primero lo conoció como uno más, luego sin quererlo se enamoró y  entonces entendió que él era lo que ella nunca había esperado pero que como un regalo del cielo le había llegado, y la salvó.


Eres lo más bonito que he hecho por mí.
Esta canción es por ti.

Jul 31, 2015

Cuentos, puros cuentos.

Y salí de viaje, y te extrañé como nunca.
Y por primera vez sentía que tenía a alguien que esperaba por mí allá a miles de kilómetros. Tenía a lo primero que quería ver al bajarme del avión, a quien me abriría la puerta de la casa y me recibiría con un abrazo. 
Por primera vez no era yo la que veía marchar a alguien, yo era quien me marchaba. Por primera vez no era yo quién se quedaba esperando un regreso, yo era quien ya quería volver, alguien me esperaba. Por primera vez no era yo quien iba a la central de autobuses o al aeropuerto a recibir a alguien, era a mí a quien me irían a recibir. Pero debí saberlo, esas son sólo ideas cursis.
La realidad es que la vida no se detiene porque nos extrañemos muchísimo. No moverás cielo, mar y tierra porque te mueres por verme, ni suspenderás tus actividades para colgarte horas hablando al teléfono conmigo. Ni tampoco te negarás a salir con tus amigos simplemente porque ese día coincide con mi llegada. 
Debí saberlo bien. Es mi culpa por leer todo lo bonito del amor y ver tanta película romántica, y creer que quizás pudiera pasarme lo mismo (sin tanta cursilería claro). Definitivamente es mi culpa. No debí inventar la historia en mi cabeza de que mi llegada a la ciudad sería hermosa contigo esperándome. Debí saberlo, esas cosas no le pasan a alguien como yo, son puros cuentos.

Jul 15, 2015

Demasiado nunca es bueno.

Demasiado: Indica una cantidad, número, intensidad o grado mayor del necesario, del que se esperaba o del que se considera conveniente.
Piensas demasiado.
Le quieres demasiado.
¿Me has oído hablar de ello? Demasiado nunca es bueno. Siempre me lo he dicho.
Pero hoy así me tienes: Cada que siento que me estoy portando como paranoica, queriendo tenerte cada segundo a mi lado, o hablar contigo, saber de ti, escucharte reír, ver tu “escribiendo” en la pantalla, cada que siento que intento poseerte, corro y busco en mis libretas viejas aquella carta que escribí hace un tiempo y nunca te entregué, diciéndote que las cosas no funcionan si me quieres más de lo que yo puedo quererte y que el amor no se trata de posesión.
Aquí me tienes, sentada sobre la cama tragándome mis propias palabras.
Sintiendo demasiado.
Queriéndote demasiado.
Extrañándote demasiado.

Siempre fui una persona solitaria, no sé qué carajo me hiciste para que ahora no me guste estar sola, y menos sin ti. Supongo que me acostumbré demasiado a tu presencia, vamos, si me meto a los números, de las 24 horas del día, al menos la tercera parte lo paso en la escuela, contigo. Mi celular no me sirve para nada si no es para recibir tus mensajes. Mi casa, siempre vacía, se ilumina cuando llegas tú. Iluminas todo. Enciendes fuegos artificiales en mí. ¿Cómo no te voy a echar de menos? ¿Cómo no voy a querer tenerte a mi lado siempre?
Por eso aquí me tienes. Leyendo esos viejos garabatos que me atrevo a llamar carta, y recuerdo que meses atrás tú estuviste como yo ahora, y que yo era más o menos como hoy lo eres tú. Cambiaron los papeles.
Me pongo en tu lugar, y si pudiste soportarlo yo debo hacerlo también, porque no quiero que te canses de esta chica sensible y falta de cariño y complicada  en la que me he convertido, y que pide a gritos que no la dejes. Porque si antes parecía dura y fría, hoy ya no queda nada de eso.

Me asusta que todo ese tiempo que fuimos un sube y baja de emociones me lo hayas dado todo, y que ahora, que estoy completamente segura que mi sitio es a tu lado, sea demasiado tarde y ya no puedas/quieras ofrecer nada más. Ya sabes, el típico “quien no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera” que tú tanto citas.

Jul 2, 2015

Que te vaya bonito.

A orillas de mi cama me senté y pensé en ti. Pero no te lloré.
Y saqué todas tus cartas de mi monedero, y no te lloré.
Y escondí tu foto detrás de la de alguien más, y no te lloré.
Y borré todas tus fotos de mi teléfono, y no te lloré.
Y le quité la marca de favorito a tu nombre en las redes sociales, y no lloré.
Y me deshice de esa tonta promesa de “en un futuro estaremos juntos”, y no lloré, al contrario, sonreí.
–Ya no hay nada de ti en mí –escribiste.
¿Recuerdas aquél día? Pues desde ese día. Tu noticia cayó como balde de agua fría, pero tampoco te lloré. Ya estamos de acuerdo, ya no hay de ti en mí desde aquél día. Tú ya ni siquiera eres tú, y yo ya no soy yo. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Iniciaste una nueva vida con alguien más, como bien me dijiste, y la verdad es que yo también. Ya no te pertenezco. Y es bonito. Y está bien. De aquél amor sólo quedan recuerdos, y lo admito, a veces pienso en ellos, pero ya no me tocan más.
No sé ni siquiera para qué te escribo. Me curaste, a la mala, pero me curaste.

Ojalá que te vaya bonito.

Jun 28, 2015

Notas universitarias.

He cogido un pedazo de hoja de libreta y un lapicero durante esta clase aburrida donde el maestro se la pasa bromeando con todos los alumnos mientras finge que aprendemos, porque te voy a escribir. Y lo hago para decirte que te quiero, aunque probablemente ya lo sepas. Te quiero.
Quizás te parezca extraño que lo repita tanto, y más viniendo de mí, pero sinceramente me da pánico que se te olvide. Que entre tantos disgustos que pasamos que hacen que dejamos de hablarnos crezca una duda en  tu estómago. Que vaciles, así como ya lo hiciste antes cuando te tenía en esa situación donde no sabía lo que quería.
No hay nada más peligroso que una duda, lo saben todos. Así que simplemente estoy tomando mis medidas. No dudes de nuevo, ya no dudes, porque yo no me voy a ir a ningún sitio que no sea a tu lado, al contrario, me asusta que despiertes un día y ahora seas tú quién no sepa que quiere, o en el peor de los casos, sepas muy bien que no me quieres más en tu vida. Así que tonto, no dudes, porque te quiero (perdona mi redundancia), y sé perfectamente que te quiero en mi vida, y que me quiero en la tuya.

Coldplay - What if  

May 31, 2015

Un diente de león por su felicidad.

Dicen que si cierras los ojos y soplas un diente de león mientras pides un deseo, se cumple. Claro que eso suena totalmente fantasioso y solo las niñas pequeñas podrían creerlo, pero volver a la infancia tan solo por un momento e intentarlo, no cuesta nada.
Caminaba de regreso a casa con demasiados sentimientos encontrados por tanta aparente infelicidad y corazones rotos, cuando lo vi: un diente de león entre tantas flores coloridas. Un diente de león.
Me invadía principalmente un sentimiento de impotencia. Acababa de verle en un estado completamente aterrador, sentado ahí, solo, sin esa sonrisa tan suya. Le he conocido perfectamente para saber que algo malo había pasado en su vida, y la impotencia era por eso, porque aunque esté dejando de quererle, aún me importa, y quiero que sea feliz. Y sería maravilloso que yo aún pudiese brindarle un poco de esa felicidad, pero ya no más, si sonríe y es feliz, con eso me conformo. Pero, ¿y si no? ¿Cómo puedo estar yo tranquila al ver que no se encuentra bien?
Sé que probablemente ya no sea de mi incumbencia. Que cada quien su vida, que debería dejar de preocuparme por los demás y enfocarme en mí misma, pero no puedo. No es algo que yo pueda controlar. Su infelicidad, por más que yo lo intente, no consigue pasarme desapercibida.
Por eso, al ver aquel diente de león no lo pensé dos veces: lo tomé entre mis manos, me puse en dirección hacia el escaso viento, y soplé. ¿Que qué pedí? Me gustaría poder contárselos, pero si lo hiciera no se cumpliría. Sólo les diré que no, no pedí que él volviera ni que fuera más fácil sobrellevar los recuerdos, nada de eso, mi deseo no tiene nada que ver conmigo, ni con mi vida, porque a mí me basta con que él sonría.

Y por eso, me armé de valor, me tragué mi orgullo, y decidí escribirle. Inicié una conversación casual; pregunté por su vida, pregunté incluso por su novia (en serio), me mostré feliz de que su relación marche bien y le brindé mi apoyo en cuanto a sus problemas, y puedo jurar que sentí cómo su semblante cambió. 
Claro que al final la afectada fui yo, débil, sangrando en la herida, presenciando cómo ya me ha reemplazado por completo sólo para tratar de hacerlo fuerte a él. 
Quizás sea tonta, quizás no, no me importa, porque aún creo que si él sonríe le hace un favor al mundo… y a mí. Y en serio, a pesar de todo, quiero que siga siendo así.


Apr 13, 2015

Cosas que tengo de ti

Un dibujo de "regresas conmigo", de hace muchos años, de nuestro amor de secundaria.
Una gorra blanca. El primero de todos tus obsequios.
Unos tenis Vans, ya rotos y gastados por el uso y paso del tiempo.
Dos libros. El primero que me diste lleva un hermoso mensaje en la primera hoja y nuestros nombres juntos escritos al final.
Dos fotos tuyas, (en mi cartera). Una en blanco y negro que tomaste para tu trabajo y una de cuando eras un niño, con un "te amo" en la parte de atrás.
Cinco cartas, (al lado de tus fotos). Una que me desea suerte en mi graduación; una que me hace saber cuánto me extrañas mientras estabas lejos trabajando; otra de nuestras primeras peleas, que dice que a veces piensas en terminar todo pero que no puedes porque te gusta amarme tanto; una más donde todo ha terminado, y la última, donde ya lo has superado todo, donde dices que la vida cambia y que ambos encontraremos a alguien que nos sacará nuevas sonrisas.
Una camiseta de mi equipo fútbol. Que me diste después de una pelea.
Tres blusas. Dos fueron regalo de cumpleaños, una fue de la última vez que nos vimos, argumentaste que la viste y me imaginaste con ella.
Una tarjeta telefónica que usaste para llamarme la primera vez que la distancia se interpuso entre nosotros.
Una hoja de manzana, porque dijiste que nunca habías visto nada igual.
Tengo además las cosas que me diste indirectamente, 136 fotos de nuestra vida juntos; 47 poemas y 16 canciones para pensar en ti; el recuerdo de 621 días a tu lado, y lo más desafortunado de todo, un corazón roto.