Estaba loca, joder, estaba loca. Tenía en su cabeza una locura preciosa. ¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?

Jul 15, 2015

Demasiado nunca es bueno.

Demasiado: Indica una cantidad, número, intensidad o grado mayor del necesario, del que se esperaba o del que se considera conveniente.
Piensas demasiado.
Le quieres demasiado.
¿Me has oído hablar de ello? Demasiado nunca es bueno. Siempre me lo he dicho.
Pero hoy así me tienes: Cada que siento que me estoy portando como paranoica, queriendo tenerte cada segundo a mi lado, o hablar contigo, saber de ti, escucharte reír, ver tu “escribiendo” en la pantalla, cada que siento que intento poseerte, corro y busco en mis libretas viejas aquella carta que escribí hace un tiempo y nunca te entregué, diciéndote que las cosas no funcionan si me quieres más de lo que yo puedo quererte y que el amor no se trata de posesión.
Aquí me tienes, sentada sobre la cama tragándome mis propias palabras.
Sintiendo demasiado.
Queriéndote demasiado.
Extrañándote demasiado.

Siempre fui una persona solitaria, no sé qué carajo me hiciste para que ahora no me guste estar sola, y menos sin ti. Supongo que me acostumbré demasiado a tu presencia, vamos, si me meto a los números, de las 24 horas del día, al menos la tercera parte lo paso en la escuela, contigo. Mi celular no me sirve para nada si no es para recibir tus mensajes. Mi casa, siempre vacía, se ilumina cuando llegas tú. Iluminas todo. Enciendes fuegos artificiales en mí. ¿Cómo no te voy a echar de menos? ¿Cómo no voy a querer tenerte a mi lado siempre?
Por eso aquí me tienes. Leyendo esos viejos garabatos que me atrevo a llamar carta, y recuerdo que meses atrás tú estuviste como yo ahora, y que yo era más o menos como hoy lo eres tú. Cambiaron los papeles.
Me pongo en tu lugar, y si pudiste soportarlo yo debo hacerlo también, porque no quiero que te canses de esta chica sensible y falta de cariño y complicada  en la que me he convertido, y que pide a gritos que no la dejes. Porque si antes parecía dura y fría, hoy ya no queda nada de eso.

Me asusta que todo ese tiempo que fuimos un sube y baja de emociones me lo hayas dado todo, y que ahora, que estoy completamente segura que mi sitio es a tu lado, sea demasiado tarde y ya no puedas/quieras ofrecer nada más. Ya sabes, el típico “quien no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera” que tú tanto citas.

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