Estaba loca, joder, estaba loca. Tenía en su cabeza una locura preciosa. ¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?

Nov 8, 2014

¿Recuerdas?

No tiene nombre.
Es querer que me hagas caso. Sentarme  tu lado, tomar tu mano, posar mis labios en tus mejillas infinidad de veces. Jugar a ser niños como antes. Cruzar las calles corriendo con el semáforo en verde. Jugar a que te pego y me pegas. Y hablar de béisbol. Y ver los partidos de béisbol. Y verte jugar béisbol y sentir esa emoción. Y poder estar ahí para ti. Ser niños de nuevo. Hablar sin parar de cualquier cosa. De la forma de las nubes. De los días de lluvia. De saltar en los charcos. De ir a la playa en un día nublado. Ser felices de nuevo, como cuando nos conocimos. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? Supongo que sí, pero eso ya no te importa, yo ya no te importo de esa manera. Y es justo, ese presente data de muchos días atrás y no hay porqué volver a ellos si tú y yo ya no somos lo que éramos.
Quizás sólo sea la nostalgia de aquellos días. Quizás sólo me extraño a mí misma aquellos días. A cómo era mi vida y cómo era yo cuando estaba contigo. Quizás estas ganas de mirarte y quedarme un día entero sentada a tu lado viendo pasar el tiempo sólo significan que te extraño, me extraño, nos extraño.
O quizás todo sea culpa del otoño, y de noviembre. Siempre Noviembre


Oct 24, 2014


Lo he intentado, te lo juro. A veces entro a un cine o doy largas caminatas, pero sólo siento que estoy sacando a pasear esta tristeza. Mira, incluso he tratado frente al espejo de inclinar los labios a la sonrisa, de volver a tener deseos y esperanzas, pero ha sido inútil. Si todavía existe algún entusiasmo, por pequeño que sea, debe estar muy oculto y no ha querido ni siquiera asomarse tantito.

Jul 26, 2014

Alguien que no soy yo.

Recuerdo que odiaba  que no tuvieras novia, porque no podía abandonar la esperanza de que quizás, si me esforzaba, tendría alguna oportunidad contigo, que en un futuro no muy lejano te fijarías en mí y seríamos lo más perfecto.
Recuerdo que deseaba encontrarás a alguien, alguien que te llenara en todos los sentidos y fueras feliz a su lado, y así, yo podría entender y empezaría a olvidarte. Vaya mentira, ¿en qué carajos pensaba? ¿A quién intentaba engañar? Ahora odio enterarme de que sí, ya no estás solo…
Porque incluso cuando lo estabas pensaba que quizás tenías tus amoríos por ahí, como todo adolescente, pero sólo eran especulaciones. Quizás besabas bocas –¿quién no querría besarte?–, pero quizás reservabas muy bien tus labios. Quizás mirabas bonito a cierta chica de tu escuela, pero quizás nadie llamaba tu atención. Quizás aquella chica era algo más que tu amiga, pero quizás tenían tantas cosas en común que se llevaban de maravilla, sólo como amigos. Quizás llegabas a una fiesta de la mano de alguien y la abrazabas por la cintura, pero quizás eras tímido como siempre y no intentabas nada. Quizás tenías sexo casual –con esta juventud de ahora–, pero quizás tú seguías sin ser de esos chicos. Quizás. 50/50.
Ahora es un hecho. Ahora tienes a quien besar. Ahora tienes a quien mirar bonito. Alguien con quien despertar cada mañana. Alguien a quien abrazar, a quien dedicarle sonrisas y piropos y sonrojar sus mejillas. Ahora tienes con quien caminar por las calles tomados de la mano, curiosear sobre la forma de las nubes, hablar de todo, y ver pasar las horas. Ahora tienes a alguien. Alguien con quien crear recuerdos, y pasar unos hermosos meses a su lado, como yo siempre soñé que tuvieras… conmigo.


Jul 6, 2014

Ruby Sparks.

«Esta es la historia verdadera e imposible de mi gran amor. Espero que ella no lo lea y me reproche que me he reservado numerosos detalles: su nombre, los datos sobre dónde nació y creció y las cicatrices o lunares que podrían identificarla. De cualquier modo, no puedo evitar escribir esto para ella. Quiero decirle: “Lamento cada palabra que escribí para cambiarte. Lamento muchas cosas. No te valoré cuando estabas aquí; y ahora que te has ido, te veo en todas partes”. Uno podría leer este libro y pensar que es magia… pero enamorarse es un acto de magia. Y escribir también lo es. Alguien dijo sobre El guardián entre el centeno: “El milagro poco común de la ficción ha sucedido de nuevo. Un ser humano ha sido creado a partir de tinta, papel e imaginación”. Yo no soy D. J. Salinger, pero fui testigo de un milagro poco común. Todo escritor puede atestiguar, que en su estado más afortunado y feliz, las palabras no provienen de uno, sino a través de uno. Ella vino a mí íntegramente. Yo sólo tuve la fortuna de estar aquí para recibirla».

–Calvin Weir-Fields, en Ruby Sparks.


Jun 23, 2014

Otoño y olvido.

Mi abuelo siempre me decía que el otoño era la estación idónea para arrancar de raíz cualquier cosa que no quieras que vuelva a molestarte.
“En los meses de primavera todo está demasiado lleno de vida. En verano está demasiado fuerte  y no hay manera de soltarlo. Pero en otoño, en otoño todo está cansado y dispuesto a morir…”
Entonces así será. No te voy a dejar de amar hoy, ni mañana ni al siguiente día. En otoño será. En otoño dejarás de dolerme, si es que algún día puedo dejar de pensar en ti sin que me duelas. Supongo que podré. Sólo son un par de  meses más. En otoño me llevaré a la azotea el montón de cajas en las que te he estado guardando por partes por pensar que acordarme de ti de vez en cuando no me haría ningún daño –pero lo ha hecho–, y ahora quisiera que ya no me dolieras tanto.
Pero en otoño todo cambiará, nada puede salir mal, sólo es cuestión de esperar…

Jun 15, 2014

Lo que nos pasó fue la vida...

—Me rindo –susurró.
Y fue todo.
Era lo que esperaba, después de todo yo había provocado la situación.
Fue todo.
Caminamos juntos por última vez.
Tomamos juntos el autobús por última vez.
Ya no éramos nada, sólo dos extraños compartiendo un asiento, evitándose la mirada.
Ya era tiempo. Perdimos el juego.
Distancia 1 – 0 Tú y yo
No dejamos de querernos, lo que nos pasó fue la vida.

Y aquí estoy. Con la vida rota en el sofá… 
y asustada, sintiendo que  si volvieras, lo dejaría todo por ti una vez más.

May 4, 2014

Entonces creo que eso hacen los amigos.

Entonces, supongo que así es como sucede conforme vamos creciendo. Conoces a nuevas personas, pasas tiempo con ellas, se vuelven parte de tu vida, y de pronto, ya no te  gusta estar sin ellas. Prefieres pasar el tiempo con estos nuevos, los que no te dejan sola ni una hora libre entre clases, los que te hacen reír hasta que duele el estómago, los que te hacen feliz. Y las viejas amistades, las que conocías de tiempo atrás, pierden puntos. Pero claro, eso no significa que has dejado de quererles. Para nada. Es sólo que la vida ha cambiado y con ella tus intereses. A ti dejo de gustarte hablar de las cosas que hablabas con ellos, dejo de gustarte convivir con ellos, conociste una nueva diversión y quieres permanecer en ella. Es perfectamente comprensible.
Entonces, supongo que así está sucediendo. El tiempo que pasaba contigo comenzó a perder el encanto. Incluso, a veces llego a irritarme con tu presencia, no porque hayas cambiado, siempre has sido tú, pero ahora dejaron de gustarme varias cosas. Quizás suene tan desgraciado, pero no lo es. Además, estoy segura que te pasa lo mismo, tú también has comenzado a sentirlo: te gusta más estar con tus nuevos amigos que conmigo. Para mí no es novedad, toda mi vida lo he sentido: he sentido cómo soy desplazada (aclaro, desplazada, no reemplazada) porque conocen a alguien más que los complementa, así que, por mi parte, no hay de qué preocuparse, sé manejarlo muy bien, sólo espero que tú también.
Yo siempre he seguido ahí, aunque ya no forme parte de tú círculo o del de alguien más, sigo ahí, y seguiré ahí mientras pueda, ¿y sabes por qué? Porque eso hacen los amigos. Los verdaderos amigos, esos que duran para toda la vida. Y yo estoy dispuesta a serlo, porque de no ser así, hacía mucho tiempo que me habría ido de tu vida. 
¿Tú harás lo mismo? ¿Te quedarás?

Apr 21, 2014

Globo y cactus


Siempre he pensado que tengo una forma egoísta de querer, de quererte, pero para mí estaba bien. Hasta entonces.
—Quiero quererte tanto que tanto no parezca nada —dijiste.
Y me asusté. Y en un acto más de cobardía decidí que debías dejar de quererme así, porque esa manera en que tú me quieres me resulta peligrosa. Creo fervientemente que demasiado nunca es bueno. Golpéame si lo que digo son patrañas, yo también creo que lo son, ¿pero cómo me haces dejar de temer? Dejar de pensar tanto. Dejar de vivir con el miedo de saber que te haré daño, ¿cómo carajos?
Y me hiciste caso, empezaste a limitar tus sentimientos. Empezaste a quererme así, como yo te quiero.Con silencios. Sin poemas. Con muy pocas acciones y escasas palabras...
Y te convertiste en alguien con quien mantenía conversaciones nada más porque sí. Tan irrelevante. 
Y dejaste de ser tú. Te volviste un nuevo tú limitado. Y odio a ese tú limitado, porque no es mi novio. Yo sí sigo siendo la novia, aunque no sea la mejor, pero la de siempre, tan terca, tan fría, tan cobarde, tan insegura, tan inocente, tan ingenua, tan conformista. Y este nuevo tú dejó de reírse de mis chistes. A este nuevo tú no le gusto... 
Pero yo me lo busqué. Todo ha sido mi culpa. Es la cucharada de chocolate que merezco. 
Perdóname por estas tontas ideas. La verdad es que nunca quiero perderte, pero creo que cada vez que abro la boca te pierdo un poquito más. 
Resulta que en esta historia tú eres el globo y yo vengo siendo el cactus... ya sabemos cómo funciona eso.


Jan 10, 2014

Coleccionista.

Colecciono cosas. Colecciono pulseras, colecciono recuerdos, colecciono fotos, colecciono momentos, colecciono canciones, colecciono gorros para el frío, colecciono días de lluvia, colecciono cuentos, colecciono historias, colecciono hojas de cuadernos con conversaciones a mitad de una clase. Pero en especial, colecciono cartas. Cartas de ella, cartas de él, cartas de mis amigos, cartas de amor, cartas de mi padre, cartas dirigidas a mí misma, cartas que nunca entregué, cartas. Tengo una caja repleta de ellas.
En un día cualquiera, lluvioso, soleado, alegre, aburrido, comienzo a extrañar. Y entonces miro la caja y busco esas cartas, y las leo, y sonrío, incluso lloro. Cada carta tiene lo suyo, sentimientos, te quieros, reproches, secretos, lágrimas, sonrisas… pero todas traen consigo recuerdos. Recuerdos bonitos, recuerdos que no lo son tanto, pero a fin de cuentas, recuerdos. Recuerdos que no cambiaría por nada del mundo, por nada de nada. Son la más valiosa de mis colecciones.