Estaba loca, joder, estaba loca. Tenía en su cabeza una locura preciosa. ¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?

Sep 24, 2012

Los minutos en un autobús

Muy seguido me preguntan si no me resulta aburrido tener que viajar tanto todos los días para asistir a la escuela. Lo que respondo siempre es que no, al contrario, lo disfruto mucho. Son treinta minutos de música a todo volumen en mis oídos y el paisaje de siempre contemplado a través de una ventanilla. Pero además esto eso que lo hace todo más interesante: el conocer gente nueva. Gente de esa con la que únicamente compartes unos cuantos minutos en el autobús, pero te hace querer contar. Eso, ser nueva para alguien y que lo sea también para ti. Decidir que parte de tu vida le cuentas y que parte no, las cosas buenas o las cosas que no lo son tanto. Sólo hablar. Sentirse extrañamente cómodo con su compañía y hacer placentero el recorrido. Qué más da de donde viene y a dónde va, si es muy poco probable volver a encontrarse, ¿para qué entrar en detalles personales? Incluso, a veces hay cosas que resultan mejor en la incertidumbre, a veces sabes cosas de las personas que te hacen verlas de un modo bonito, y cuando te enteras de algo más, la perspectiva cambia completamente y se estropea. Como el señor de aquella parada de autobús que me pidió amablemente ayudarle a escribir un mensaje en el celular y termino charlando conmigo durante los próximos quince minutos. Su pasado era algo que yo no pedí que me dijeran, no tenía que saberlo, para nada. Y ahora, por más que quiera borrar esa información de mi cabeza, ya no le veo igual. Por eso creo que es mejor escapar antes de que se arruine todo, dejar que el momento termine con un pensamiento de me encantó viajar contigo, y sólo eso.
¿Gente nueva? Se ve todos los días, pero gente que te haga sentir a gusto, muy pocas veces. Pero quizás haya alguien cerca que te haga sentir de esa manera. Alguien con quien quizás nunca hables: la chica que se sienta en aquel rincón del salón, la de los lentes que siempre parece estar en su mundo, la que nunca sonríe, o qué sé yo, cualquier persona puede aparecer en el momento menos esperado y ser una perfecta compañía, e incluso alegrarte el día…

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