Estaba loca, joder, estaba loca. Tenía en su cabeza una locura preciosa. ¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?

Sep 19, 2012

Agridulces confesiones

Quiero que sepa que aunque duele, amo quererle como le quiero.
Que cada canción que escucho tiene algo que me hace pensar en él. Y que si intento aprenderme alguna de ellas es porque quiero que algún día me escuche cantársela.
Que cuando veo lo delgada que se encuentra la luna sólo logro imaginar su sonrisa.
Que cada vez que veo las estrellas es imposible no pensar en él y tararear aquella canción de mi banda favorita, Look at the stars, look how the shine for you…
Que cuando llueve no existe otra persona con la que deseé ver al cielo llorar, más que él. Que si paso por el espejo y me acomodo el cabello, es porque me gustaría que él me viera bien. Que si paso por el espejo y sonrío, es porque quiero que el día que nos volvamos a topar, vea la mejor de mis sonrisas.
Quiero que sepa que me encantaría verme reflejada en sus brillantes ojos marrones. Y que la impotencia y la incertidumbre me matan cuando de vez en cuando logro percibir un poco de tristeza en ellos.
Que a veces abro la lista de contactos de mi celular sólo para ver su nombre ahí y suspirar. Que siento que le fallo si, por cordialidad, le sonrió a algún chico que dice sentir algo por mí.
Que si me voy a la cama antes de lo normal aunque no tenga nada de sueño, es porque quiero que se adueñe de todos mis pensamientos en lo que las ganas de dormir aparecen. Y que cuando sueño con él, no hago otra cosa en todo el día más que pensar en eso y sonreír como tonta.
Que todas las veces que me topé con su sonrisa, me atonté y me olvide de todo lo que me hacía sentir mal, como si se presionara automáticamente el botón de borrar en mi cabeza.
Que sus labios me resultan muy apeteciblemente apetecibles y que me encantaría que alguna vez tocaran los míos.
Quiero que sepa que él me hizo volver a sentir ilusión por una persona.
Que me pasó mucho tiempo escribiendo los días que imagino a su lado, y que podría hacer un libro del que dijeran que sacudió al mundo. Y que si leo una y otra vez cada texto es porque es la única manera en que logro sentir que forma parte de mi vida.
Que por él mis días tienen un solo sabor a alegría y dolor.
Que es la primera persona en mi corta vida que además de ponerme nerviosa, de hacer que me revoloteen mariposas en el estómago y de que me suden las manos, ha logrado hacerme temblar con solo tenerlo cerca.
Quiero que sepa que a pesar de todo, prefiero tenerlo como amigo a no tenerlo como nada en mi vida. Que al ponerle punto final a este texto, buscaré una foto suya y le desearé buenas noches, a ver si una vez más consigo que se aparezca en mis sueños.
Pero sobre todo, quiero que sepa que en el corazón no se manda, que nadie elije de quien enamorarse y que yo no quería quererlo… que un día me desperté y quise negarlo, que al siguiente lo hice, pero que una semana después los demás lo sabían, y que, aunque aún me resistía a admitirlo, ya no lo pude evitar.

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