Estaba loca, joder, estaba loca. Tenía en su cabeza una locura preciosa. ¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?

Nov 29, 2013

Recuerda, Noviembre.

No está lloviendo, esperaba que la lluvia fuera tu forma de decirme adiós. Hace frío, allá afuera sopla el viento, agita los árboles, los despoja de sus hojas. Decido salir a apreciar tanta belleza gris, pero mamá me regaña, dice que me voy a pescar un resfriado.
Entro a casa, sólo para evitarle un disgusto mayor, pero enseguida percibo que afuera es el mejor lugar para mí. A pesar del clima, allá en las calles, lejos de estas cuatro paredes, todo está en calma. Aquí, bajo este techo, dentro de mí, todo es inestable. Mi corazón está encogido, asustado. Siempre me digo a mí misma que pronto olvidaré, que debo dejárselo al tiempo, pero a la vez me da miedo perder mi tiempo y no lograr nada. Da igual. Ahora sólo quiero distraerme.
Enciendo la televisión, busco desesperadamente algo, lo que sea. Por suerte eres el “mes de películas” de ese canal que acostumbro ver así que me quedo ahí. Vaya sorpresa, es una película triste, sobre la muerte.
El celular no ha dejado de sonar desde ya varios minutos, pero no puedo levantarme. Me he derrumbado completamente, han empezado a surgir las lágrimas.
Adiós, Noviembre. Este año no te escribí prácticamente nada. No pienses que te odio, aunque me hayas regalado muchas malas experiencias, aunque me hayas quitado a mi abuelo y a mi mejor amiga, aunque me duelas, aunque provoques que pase la mayor parte de tus treinta días tirada en cama comiendo chocolate, me encantas. Me encanta cada rincón de ti.

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