Estaba loca, joder, estaba loca. Tenía en su cabeza una locura preciosa. ¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?

Feb 16, 2012

Por una flor amarilla

Hoy, cuando estaba de camino a casa inmersa en mis pensamientos, me he encontrado rodeada de miles de flores amarillas. En un principio me porté indiferente, pero unos pasos más adelante me he detenido y cortado una de ellas.
La observé detenidamente y comencé a arrancar con delicadeza cada uno de sus vistosos pétalos, mientras repetía en mi mente “me quiere, no me quiere”.
No sé por qué lo he hecho, después de todo sólo es algo que nos cuentan cuando estamos en nuestra infancia para darnos más ilusiones. Pero es que he sentido la necesidad de hacerlo…
Sí, la flor dijo que sí, y por eso no he podido evitar sonreír.
Claro que sé que no es cierto, que no me quieres, y probablemente ni me querrás, pero mi día había estado cubierto de un gris tan espeso, incluso para tu sonrisa resplandeciente, que la simple idea, por más falsa que fuera, resultaba grandiosa…
Y en realidad, creo que esa fue la razón que me llevó a cometer tal acto: volver a sentirme yo en aquel día tan monótono; todo miedo, todo dudas, todo sentimiento, toda ilusión. Como siempre he sido.
¿Quién cuestiona a una flor sin ilusión?

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